Dios está buscando a unos pocos que le obedezcan

El cuerpo de los Marines (los Marinos) del ejército norteamericano tiene un buen slogan: “Los pocos, los orgullosos, los Marinos”. 

A mí me parece un buen slogan para el ejército de Dios. Porque Dios siempre está buscando a unos pocos que le obedezcan, que le sirvan, que le sigan, que con “orgullo santo” lleven el título: ¡Siervos del Dios Altísimo! 

De hecho, en Jeremías capítulo 5, ¡Dios está buscando a un sólo hombre que ame la justicia y busque la verdad para perdonar y salvar a Jerusalén! 

En el pasaje de hoy encontramos a Saúl dos años después de haber sido elegido rey de Israel. En el capítulo 13 de primera de Samuel él y todo el pueblo está sumamente amedrentado, temblando de miedo, ante el ejército de los filisteos que eran “como la arena del mar”. El miedo y la desazón tenían su razón de ser ante el terrible peligro y la amenaza cercana. 

Hay momentos en la vida cuando parece que todos los problemas se nos vienen encima, cuando parece que los enemigos se incrementan, ¡y nuestra paz y nuestra confianza se esfuman! 

En el caso de Saúl, el tiempo se acababa y el profeta Samuel no llegaba para implorar el favor del Señor. 

¿Qué hubiese usted hecho en un caso tan desesperado como ese? Es fácil, a la distancia, decir que hubiéramos echado mano de la fe y la confianza en Dios. Pero, ¿es eso lo que hacemos en casos desesperados? 

¡Para Saúl había sólo una salida, tomar las cosas en su mano y echar hacia adelante por sí mismo! Saúl mandó a traer el holocausto y las ofrendas de paz, y los ofreció delante de Dios. ¡Y justo cuando él terminaba, apareció Samuel! 

Saúl rápidamente dio las mejores excusas, las que usted y yo daríamos en esas circunstancias: “el pueblo y el ejército desertaban, los filisteos se apuraban, y Samuel no llegaba!” Y dijo más: “Y me esforcé en ofrecer el holocausto”. 

Pero Dios está buscando unos pocos, Él está buscando uno que sepa confiar, que sepa obedecer, ¡aún en las más terribles circunstancias! 

La respuesta del profeta Samuel viene del corazón de Dios: “Locamente has hecho, no obedeciste el mandamiento de Dios, y Dios te ha desechado”. ¡Qué terribles palabras! ¡Qué juicio tan fuerte! ¡Porque Dios está buscando a uno que le ame, le obedezca y le sirva conforme a Su Palabra! 

Señor, perdóname, porque a veces estoy confuso y desesperado y no busco Tu Voluntad, ni Tus Propósitos. 

Ayúdame hoy a obedecerte en toda circunstancia. Ayúdame a ser fiel en todo momento. ¡Dame un corazón que sepa esperar en Ti!

¡Hasta que todos oigan!

Eliezer D. González 
Ministerios Luz Cristiana Internacional 

Compartimos algunos programas de radio:

http://www.encuentro.ca/media/Encuentro/Archivo%20de%20Programas/1445enc%20-%20La%20Verdadera%20Prosperidad.mp3

http://www.encuentro.ca/media/Encuentro/Archivo%20de%20Programas/1407enc%20-%20Encuentro%20cara%20a%20cara%20con%20Dios.mp3

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