¿Se siente frustrado o engañado?

La frustración es la acción y efecto de frustrar (dejar sin efecto o malograr un intento). Se trata de un sentimiento desagradable que se produce cuando las expectativas de una persona no se ven satisfechas al no poder conseguir lo pretendido, en corta frase es el Fracaso en una esperanza o deseo. Y el engaño es inducir a otro a creer y tener por cierto lo que no lo es, actuar de tal forma trae muchas frustraciones, desesperanza y se pierde la confianza en la persona muy querida.

El profeta Jeremías en el capítulo 20 verso 7 en adelante, nos presenta un cuadro muy cierto y detallado sobre la frustración que se presenta en una persona que está siendo burlada o engañada por personas mal intencionadas, y hasta inclusive de propios amigos muy cercanos. Él dice en el verso 10 muchos murmuran, terror por todas partes y todos mis amigos esperan verme claudicar. Esta misma situación pasó al salmista que contó en el Salmo 55:15, engañado y frustrado por la persecución de un amigo.

Es cierto duele bastante experimentar esta realidad, te lleva a estar envuelto en un sentimiento de frustración, sin esperanza de escalar el siguiente escalón, y con múltiples preguntas, una de ellas tal vez¿cómo puedo superar esta realidad? Tanto el profeta Jeremías y el Salmista en los pasajes mencionados, nos dan principios de cómo superar esta situación.

En primer lugar sepas que no estás solo en medio de esa frustración, tienes una buena compañía, Dios está contigo, Jeremías dice en el verso 11: Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante... En el Salmo 55:16 el salmista expresa: yo clamaré a Dios y el me salvará.

En segundo lugar, refúgiate en el Señor Todopoderosocuando todos parecen engañarte, se burlan de ti y no te producen esperanza, entrégale todo en oración. Jeremías dice en 20:12, en tus manos he puesto mi causa, también lo encontramos en Salmo 55:22, para que encomendemos al Señor la situación con confianza.

Y en tercer lugar, espere en la respuesta de Dios y no busques venganza. Vemos esta aclaración de Jeremías 20:11, el Señor hará que mis perseguidores tropiecen y no logren vencerme. En nuestro salmo que mencionábamos el 55:18, nos da una gran esperanza y seguridad de que Dios obrará a nuestro favor: Aunque son muchos los que me combaten, él me rescata, me salva la vida en la batalla que se libra contra mí. Mi amigo ¿Que harás de tu frustración?

Eleve un clamor a Dios, diciendo me acerco a ti para traer mis frustraciones que me molestan, me desaniman. Además te presento a esa persona que me engañó y por consecuencia estoy con estos sentimientos, y ayúdame a vencerlos, y a no buscar ningún tipo de venganza.

Heriberto Ayala
Colaborador de ENCUENTRO

 

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Cuando la conciencia acusa

Cierto ciudadano completó su declaración de impuestos anual y la envió al IRS. En ella no había declarado la verdad completa. Más bien, modificando los datos para su propia  conveniencia, se guardó $10,000 dólares. La cosa, sin embargo, lo dejó intranquilo. Algunas noches no podía dormir al pensar que podría ser investigado y terminaría en serios problemas con la ley. Entonces, finalmente decidió hacer las cosas bien. Escribió un cheque por $ 5,000 y envió la siguiente carta: “Este año no fui veraz en mi declaración de impuestos, por esa razón les incluyo un cheque por $5,000. Y si dentro de un mes la conciencia me sigue molestando, les mando el resto…”

Todos sabemos por propia experiencia, cuan dolorosas son las acusaciones de la conciencia. A lo largo de toda nuestra vida, desde la niñez hasta la vejez, sus dardos encendidos nos acicatean y nos roban la paz cuando hacemos algo incorrecto. Tantas veces, como un gigante se levanta para cortarnos el paso cuando estamos por hacer una decisión errónea. Otras veces nos aprueba cuando buscamos hacer algo correcto y de valor eterno. Obedecer sus dictados es vida y paz. Y sin embargo, en el día de hoy hay millones que viven aprisionados y atormentados por las acusaciones de la conciencia, simplemente por haber hecho oídos sordos a su voz. ¿Hay salida para ellos? ¿Cómo podemos llegar a tener una conciencia en paz?

En este escrito quisiera ayudarle a lograr una conciencia transparente y en paz. Por esta razón vamos contestar algunas preguntas vitales. Primero, ¿qué es la conciencia? A una niña, le hicieron esa pregunta y contestó muy rápidamente: “Es lo que me informa cada vez que mi hermanito comete un error.” Muy fácil, ¿correcto? Nos muestra los defectos ajenos, pero no los nuestros. La conciencia es el testimonio que el Creador del mundo y el Dador de la Vida, ha implantado en nuestra alma con el propósito de recordarnos su existencia y que vivimos en un universo que se rige por sus leyes. Y en la medida, que nosotros obedecemos sus mandamientos y obedecemos sus leyes, como consecuencia a nuestra vida llegan la paz espiritual, el gozo perdurable y la tranquilidad. Por el contrario, cuando ignoramos sus advertencia sabias y procedemos mal, no importa cuantos razonamientos y mentiras podamos esgrimir para defender nuestros actos, la culpa nos pondrá en una cárcel de gruesas paredes. La conciencia es un espejo que nos muestra nuestra condición, tal cual somos.

Uno de los peligros más grandes que tenemos en la vida, es ignorar la voz de la conciencia, hasta el punto que ya no oímos más sus advertencias. Esto se llama “cauterizar  la conciencia”. Uno de los peores genocidas de la Segunda Guerra Mundial fue Adolf Eichmann. Sirviendo como teniente coronel del ejército alemán, mandó a los campos de exterminio a más de un millón de judíos. Cuando la guerra terminó se escondió en Argentina. Hasta allá lo rastrearon los agentes secretos de Israel. Un buen día lo atraparon, lo cargaron en un avión y se lo llevaron a Jerusalén. Allí fue juzgado por todas sus atrocidades y condenado a morir en la horca. La noche antes de ser ejecutado, le preguntaron: “¿Cómo se siente?”. Para sorpresa del mundo entero, Eichmann contestó: “Tengo mi conciencia en paz…!!!”. Ese es el peligro al que todos estamos expuestos, cuando ignoramos en forma reiterada y persistente las advertencias de la conciencia. Llega un momento que ya no nos molesta más.

Otro grave peligro, es el de “corromper la conciencia”. La Biblia afirma: “Todas las cosas son puras para los puros, pero para los corrompidos e incrédulos nada es puro, sino que tanto su mente como su conciencia están corrompidas.”(Tito 1:15). Esto es mucho peor que lo anterior. De tanto pensar el mal y hacer cosas destructivas, llega un momento que la conciencia, comienza a enviar mensaje opuestos a la verdad.  Y se  llega a un estado cuando, a lo malo se lo llama bueno, y a lo bueno, malo. Al igual que un instrumental fallado, le dirá al conductor que acelere, cuando tiene que detenerse. En el presente, nuestras prisiones están llenas de hombres y mujeres que han cometido crímenes horrorosos y con todo, consideran que hicieron algo bueno. Si queremos evitar llegar a semejante nivel degradación, donde ya no reconocemos la diferencia entre el bien y el mal, es críticamente decisivo ser muy cuidadosos con la información que vemos, leemos, y estudiamos y con que personas nos juntamos, porque una vez que el error es absorbido por la mente, destruirá su poder de decisión, y el próximo paso será distorsionar la conciencia, llevándola a un punto que ya no sirve absolutamente de nada. Cuando un individuo llega a ese punto, es casi imposible cualquier posibilidad de enderezar sus pasos y recuperar su vida.

¿Qué debo hacer, entonces para vivir con una conciencia en paz? He aquí algunos pasos a seguir: 1. Comience respetando sus mandamientos. Dios le ha dado la conciencia para que viva una vida feliz, evitando el engaño del pecado. En el presente, mucho se nos habla sobre la necesidad de tener una buena imagen de nosotros mismos. Esto es ciertamente útil, pero debemos recordar que una buena imagen de nosotros mismos será en la exacta proporción en que hemos obedecido a nuestra conciencia. De nada sirve ponerle cosméticos a un cadáver. Y de la misma manera, usted nunca podrá compensar sus errores buscando darles una explicación racional a sus errores. Si quiere vivir con paz de conciencia, aprenda a obedecer la voz de Dios que le guía por medio de la conciencia. 2. Enfrente la verdad cuando ha pecado. Siempre recuerde, que la conciencia humana comenzó a funcionar en Adán y Eva, tan pronto pecaron. En ese instante, se dieron cuenta que estaban metidos en un problema inmenso y buscaron esconderse de Dios. Algo tonto y estéril, ya que Dios todo lo sabe. Huyendo de Dios es buscar agravar el problema y retardar la cura. Esa es una ruta sin salida.  3. Arrepiéntase de su maldad y pida perdón a Dios. Dios sabe cuanto hemos pecado y desobedecido sus preceptos. Y si usted se siente culpable, es con justicia. No en vano, la Biblia nos recuerda: “por cuanto todos sin excepción han pecado y no alcanzan la perfección que Dios demanda.”(Romanos 3:23). Allí comienza la falta de paz de conciencia. Con todo, el gran mensaje que Jesús nos mandó a predicar a todas las naciones es que mediante el arrepentimiento, todos podemos recibir el perdón completo de nuestros pecados y la limpieza de nuestra conciencia.

¿Se siente atribulado, acusado, culpable ante los dardos de la conciencia? ¿Sus pecados pasados han llegado a ser una carga intolerable, que le han robado la paz? Entonces, permítame presentarle a Jesús, el bendito Hijo de Dios que le extiende la siguiente invitación: “Vengan a mí, todos quienes estén atribulados y aplastados, y yo les haré descansar”. Si su conciencia le acusa por todas sus abominaciones, entonces regrese a Dios, a Jesús su Hijo, y reciba de sus labios el perdón completo, y muy pronto su conciencia estará también en perfecta paz. No importa cuan grande pueda ser su culpa, el amor de Dios es infinitamente más grande que todas las acusaciones de su conciencia. Crea hoy mismo en Jesús, pídale su ayuda y su descanso completo, será su porción diaria y eterna. Dios le bendiga al hacer su decisión.

ESCRITO POR DR. JORGE SÁNCHEZ.
Colaborador de ENCUENTRO

 

¡Él vive!

¡Tiempo de reflexión! Este tiempo de semana santa, debemos de recordar lo que como cristianos realmente celebramos. No es la muerte de nuestro Señor Jesucristo si no su resurrección, ya que Él venció la muerte y  todo comienza desde esa tumba vacía. El  propósito de Dios se vio satisfecho con su muerte en la cruz, pero la victoria para nosotros es, que el último enemigo del ser humana – la muerte – está vencida. (1 Corintios 15:55-57)

Si revisamos la historia bíblica vemos que aquellos humildes pastores (Lucas 2:8-12)  comienzan con gozo en sus corazones por la espera de ese niño que nacería en un humilde pesebre. ¡El Mesías ha llegado!

Pero ese gozo luego se convierte en tristeza, dolor y llanto al llegarse la hora en que nuestro Señor tendría que pasar por esa dura prueba, al poner su propia vida en lugar de la nuestra. Él lo dijo que iba voluntariamente a esa dolorosa tortura llamada Cruz. (Juan 10:18)

Durante esta fecha como cristianos preparamos nuestros corazones con reverencia y tiempo de reflexión en lo que nuestro amado Salvador hizo por cada uno de nosotros.

A través de las sagradas escrituras vemos como comienza el domingo de ramos o lo que conocemos como “La entrada triunfal de Jesús en Jerusalén”. Cuando leemos las escrituras podemos ver como una gran multitud le recibía con gozo y le aclamaba adorándole con palmas y danzas.

La semana santa comienza con alegría aunque en medio hay dolor pero también termina con alegría porque nuestro Señor venció la muerte con poder.

Jesús sabia que iba a ser entregado a los gentiles (Mateo 20:19)

Aunque no encontraban ninguna culpa en Él, los fariseos trataban de encontrarlo culpable.  (Mateo 22:15).  

 Estando reunidos en Galilea, Jesús les dijo: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres. Lo matarán, pero al tercer día resucitará.» Y los discípulos se entristecieron” (Mateo 17:22-23)

Él sabía quién estaba dispuesto en su corazón a traicionarlo y todos le preguntaban “¿Seré yo Señor?”

Antes de que el Señor fuese entregado, Él compartió la cena con sus discípulos y lavándoles los pies Él les preparaba para que siguieran su ejemplo (Juan 13: 1-38) y que hermoso mandamiento que nos dejo “Amaos como yo os he amado”.

Luego retirándose al monte de los olivos nos dice su palabra que Jesus se sintió triste, con miedo y sudando gotas de sangre elevó su voz al padre diciendo “Padre mío si es posible, aparta de mi este cáliz “pero que no se haga mi voluntad, si no la tuya” (Lucas 22:42)

Luego el día más triste: después de que fue calumniado, interrogado, azotado, cargando su propia cruz, fue llevado hacia el Gólgota en donde sería crucificado.

El profeta Isaías lo describe así: “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”. (Isaías 53:4,5)”

Todo lo hizo por su propia voluntad para que usted y yo pudiésemos disfrutar del privilegio de ser reconciliados con Dios. “Yo he venido para que tenga vida y para que la tengan en abundancia” dijo Jesus.

Sigamos el relato después del Gólgota: El cuerpo de nuestro maestro yace sin vida allí en el sepulcro, sus amigos se reúnen a compartir el dolor pero se animan los unos a los otros al recordar que Jesús les había anunciado en varias ocasiones de su victoria sobre el pecado y la misma muerte.

Jesús sabia que su hora se acercaba, aunque vemos que la semana santa comienza con gozo, luego ese gozo se convirtió en dolor.

Jesús mostró su amor al Padre amándonos a nosotros, dando su vida por nosotros “Nadie ama tanto como él que da la vida por aquellos que ama” y él lo demostró.

Dios me dio el privilegio de viajar por Israel y en esa ocasión tuve la oportunidad de visitar muchos lugares que nuestro Salvador caminó con sus discípulos pero al recorrer por la “Vía Dolorosa” mis lagrimas se rodaron al imaginarme lo difícil que fue para nuestro Señor al caminar sobre esa elevada calle y aun tuvo que cargar esa pesada cruz. No pude más que darle las gracias por ese Sacrificio que hizo por que nos amaba tanto. Pero al mismo tiempo algo me decía: Regocíjate ya que nuestro Salvador vive. El venció la muerte. La tumba esta vacía.  ¡Aleluya!

Marina Pinto

En el siguiente programa radial escucharemos la experiencia que tuvo Marina Pinto durante su viaje a Israel.

¿Dónde te refugias?

“En ti, oh Señor, he esperado; no sea yo confundido para siempre. Seme por peña de fortaleza, adonde recurra yo continuamente; has mandado que yo sea salvo; porque tú eres mi roca, y mi castillo. Porque tú eres mi esperanza, Señor Dios; seguridad mía desde mi juventud.” Salmos 71:1,3,5

A veces creo que el tiempo ha pasado demasiado rápido, parece que fue ayer cuando la vida se veía inagotable.
Pero hoy me doy cuenta que no importa cuánto intentemos detenerla, ella pasa inexorablemente: “porque pronto pasa y volamos”
El problema es que a veces nos sentimos desprotegidos, casi sin fuerzas y los recursos parecen escasos o inadecuados.
El salmista en el Salmo 71 expresa, sin embargo, un testimonio de la fidelidad de Dios y la esperanza del hombre que es muy necesario considerar.
Es de suma importancia reconocer quién es o ha sido nuestro refugio y nuestra roca en momentos de gran necesidad.
El mundo en que vivimos nos enseña que podemos depender de nosotros mismos, que no necesitamos a nadie y hasta dejar de  lado la gente que parece que nos estorba; a enfrentar todo con la certeza de que sí podemos si nos lo proponemos. En la actualidad, esta es una filosofía de vida que algunos están adoptando.
Otros, al igual que lo hizo David, aseguran que siempre han esperado en el Señor y por lo tanto no necesitan vivir en confusión o en vergüenza.
Si somos sinceros, todos tenemos que reconocer que ha habido momentos en los que hemos vivido confiados en nosotros mismos, en nuestros recursos y habilidades; y como resultado hemos sido avergonzados.
¡Qué triste fue vernos a nosotros mismos fracasar porque pensábamos que todo lo podíamos y que no necesitábamos ayuda, para al final ver que estábamos confundidos!
Algunos tienen a Dios como al genio de la botella, a quien buscan sólo en caso de gran necesidad, y luego de recibir lo que les da lo vuelven a embotellar hasta la próxima dificultad.
¡Qué diferencia existe cuando recurrimos al Señor continuamente! Cuando en la madrugada clamamos a Él,  lo hacemos al mediodía y también a la noche.
Qué resultado diferente sucede cuando realmente creemos en Él y corremos a su encuentro, “porque el justo correrá a Él y será levantado!”
No importa adonde usted y yo estemos, no importa lo desesperante que sea la situación, o lo imposible que resulte nuestro caso, si Dios es nuestra peña de Fortaleza, nuestra Roca, nuestro Castillo, ¡Él será nuestra seguridad!
Yo creo que Job hacía alusión a esto, cuando en medio de una prueba imposible dijo: “aunque Él me matare, yo confiaré en Él!”
Hoy, el Señor nos da la oportunidad de esperar y confiar en Él.
Y su paciencia no se ha agotado, aún nos sigue esperando a ti y a mí…
Pacientemente espera que corramos a sus brazos y nos refugiemos en Él.
Quiera el Señor que lo hagamos hoy.
¡Hasta que todos oigan!

Eliezer D. González
Ministerios Luz Cristiana Internacional

Amigo de ENCUENTRO

Les invitamos a escuchar unos nuevos programas de la hermana Marina Pinto:

http://www.encuentro.ca/media/Encuentro%20Familiar/EF038%20-%20La%20mujer%20en%20la%20radio.mp3

http://www.encuentro.ca/media/Encuentro%20Familiar/EF037%20-%20Una%20Mujer%20Indigente.mp3

Ya llego mi invierno

¿Ya me llegó mi invierno, sabes?

El tiempo tiene su manera especial para tomarte desprevenido al paso de los años.

Me parece que recién ayer era joven…

Pero no, en cierta forma parece que fue hace mucho tiempo…

¿A dónde se fueron los años?

Sé que los viví.

Tengo visiones de cómo fueron y de todas mis esperanzas y sueños.

Pero allí está.

Ya me llegó el invierno de mi vida y me ha tomado de sorpresa.

¿Cómo llegue aquí tan rápido?

¿Dónde se fueron los años de mi juventud?

Recuerdo que pensaba que ese invierno estaba tan lejos que no podía imaginar cómo sería, pero me llegó.

Mis amigos están ya retirados y están volviéndose “grises…”

Como yo, se mueven más lento.

Algunos están en mejor forma, otros peor que yo, pero veo el cambio…

Eran jóvenes y vibrantes como yo…

Pero la edad se empieza a sentir y a notarse.

Ahora somos aquellas personas mayores que nunca pensamos seríamos algún dia…

Tomar una siesta ya no sólo es algo agradable como era… ahora es algo obligatorio, porque si no lo hago por propia voluntad, simplemente me quedo dormido donde esté sentado.

Así he entrado en esta nueva etapa de la vida…

Sin preparación alguna para sufrir dolores y achaques…

La pérdida de fuerza o habilidad para ir y hacer las cosas que quisiera…

Pero, por lo que sí sé es que este invierno se irá más rápido.

¡Entonces empezará otra aventura!

Tengo arrepentimientos por haber hecho cosas que hubiese querido no haber hecho, y por no hacer cosas que sí debí hacer…

Pero hay muchas más de las que estoy contento.

Si todavía no te ha llegado tu invierno, déjame recordarte que vendrá mucho más rápido de lo que piensas…

Por lo que cualquier cosa que quieras lograr en tu vida hazla rápido…

Ahora no lo pospongas por mucho tiempo.

La vida se pasa pronto.

Haz todo lo que puedas hoy, porque nunca estarás seguro si ya estás en tu invierno o no.

¡Quién sabe si lograrás vivir todas las estaciones, así que vive el hoy y di ahora las cosas que quieres que tus seres queridos recuerden!

“La vida es un regalo que se nos ha dado…”

Haz de este viaje algo único, agradable, fantástico para vos y para tus seres queridos, para tus allegados y en general para los que te rodean.

¡VIVE BIEN…!

¡Goza los días! ¡Haz cosas agradables…!

Sé feliz…

(tomado del internet)

Escuchen algunos programas radiales:

http://www.encuentro.ca/media/Encuentro/Archivo%20de%20Programas/1188enc%20-%20El%20alzheimers%20de%20mama.mp3

http://www.encuentro.ca/media/Encuentro/Archivo%20de%20Programas/1197enc%20-%20El%20Sueno%20de%20Dios.mp3

 

Al pie de la cruz

Vivimos en un mundo maravilloso donde nos rodea una naturaleza que nos habla a gritos del Amor del Creador.  Sin embargo, la triste realidad es que vivimos rodeados de egoísmo, hipocresía y con nuestros actos de rebeldía le hacemos muecas a Dios.  La desobediencia, la maldad y el pecado de nuestro corazón, nos lleva a pensar que podemos vivir independizados de Él. Pero los hechos nos demuestran que tarde o temprano las íntimas iniquidades nos pasarán factura.

Hace unas semanas me llamó una señorita, envuelta en una depresión; ella me preguntó: – ¿Por qué será que Dios me odia tanto? ¿Porque me persigue?

Antes de responderle le permití que se desahogara, al final de su relato pude entender que no era Dios quien la perseguía. Era su propia vida, aquella que ocultaba; es decir su doble cara, sus iniquidades más íntimas.

Cuánta razón tiene la Sagrada Escritura al recordarnos que nuestro pecado nos alcanzará.

Pero la buena noticia es que Dios también puede alcanzarte. Y si te dejas abrazar, hoy vas a salir de esa prisión llamada depresión, de ataques de pánico o tal vez hoy es tu día de quedar completamente libre de esa adicción que te está ahorcando.

Es maravilloso saber que Dios siempre nos está esperando. Él nos limpia, nos abraza. Dios es amor. Le recuerdo que Dios puede sanar el corazón herido por el pecado. Un viejo himno de la iglesia lo relata de esta manera:

Me hirió el pecado, fui a Jesús,
mostrele mi dolor.
Perdido, errante, vi su luz;
bendíjome en su amor.

En la cruz, en la cruz,
do primero vi la luz
y las manchas de mi alma yo lavé.
Fue allí por la fe do vi a Jesús,
y siempre feliz con Él seré.

Mi amigo, todavía hay lugar al pie de la Cruz. Cristo murió por ti y por mí, para darnos entrada al cielo.  Hoy es tu día de Salvación. Dile sí a Cristo.

Invite a Cristo a ser el Señor de su corazón. Dígale: “Cristo Jesús ven a mi vida y perdona mis pecados…. Límpiame, sáname… te necesito hoy”. Amen.

Ernesto Pinto
26/02/18

Vea uno de nuestros nuevos programas de television: Si a la Salvación, Si a Cristo

 

Atrapado por los placeres

Había un Señor que vivía en el siglo 14 una vida muy corrompida, andaba de fiestas en fiestas teniendo muchas mujeres y llenándose de comida todos los días y eso le hacía engordar cada vez más. Tenía problemas por todas partes, la gente a su alrededor ya se molestaba mucho con su forma de vivir. Un día tuvo un enfrentamiento con su vecino. Después de varios días de pelea, el vecino le demando a este señor y lo mando arrestar, y allí en la cárcel mandó a construir una pequeña celda bien especial: Su celda tenía las ventanas abiertas, una puerta estrecha desenganchada donde el señor podía escaparse fácilmente y ser libre. Sin embargo, la corpulencia de este le impedía escapar de la celda. Él vecino le dijo que podía ser libre tan pronto que el baje de peso y pase por la puerta estrecha.

Pero al mismo tiempo usaba una estrategia mandándole todos los días comidas deliciosas a su celda. El Señor cayó a la tentación pensando que algún amigo le mandaba la comida y se olvidaba de la puerta estrecha que podía ser su libertad, y envés de luchar por ella, disfrutaba de las deliciosas comidas y se volvía cada día más grande, pasando 10 años en la celda abierta.

Muchas veces le parecemos a este señor que está en la celda. Estamos atrapados en algo, y a la vez tenemos la posibilidad de ser libres, pero hacemos lo contrario. Nos llenamos cada vez más de cosas supuestamente deliciosas, pero que nos tienen atrapados y sin poder salir adelante.

La Biblia misma nos hace recordar en 2 Pedro 2:19 lo siguiente: Les promete libertad, cuando ellos mismos son esclavos de la corrupción, ya que cada uno es esclavo de aquello que lo ha dominado. Muchas personas son prisioneros de sus propios deseos, pasiones y vicios. Se nos promete la libertad, pero nuestro apetito es más fuerte y nos induce hacer cada vez más de lo que no quisiéramos hacer; la pornografía, la pasión desordenadas, el de ir al shopping, los reconocimientos públicos, la tecnología, la comida en exceso, el alcohol, las drogas y muchas cosas más le encadenan a las personas donde dejan una sed insaciable.

Jesús nos da la libertad, pero además nos advierte de las falsas promesas, que el sistema y las personas del mundo nos ofrecen diariamente. El mismo Jesús te hará libres de todo tipo de adicciones, placeres y luego satisface nuestra sed con su profunda paz.

¿Es la libertad para vos una vida en la que solo sigues tus propios deseos?

¿Entregarías a Jesús los placeres, vicios ataduras que no te permiten avanzar, y así que él te pueda ayudar?

Te animo a resistir a la falsa promesa de libertad que el mundo te ofrece y que te llevará a un libertinaje, como dice en Gálatas 5: 19-21 que la inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismo y envidia; borracheras, orgias, y otras cosas parecidas. Que los que practican tales cosas no heredaran el reino de Dios.

Déjate guiar por el Espíritu Santo. Pablo escribe en los versos 22-23 de Gálatas 5; Porque el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio.

Ora a Dios, diciendo te doy gracias por el privilegio que tú me das de ser libre. Has mandado tu Hijo Jesucristo para darnos libertad de los vicios y pasiones que destruyen y de la condenación eterna. Ayúdame a no ser atrapado de mis propios deseos y pasiones. Dame la fuerza de rechazar la libertad que me ofrece el mundo diariamente. Y guíame con tu Espíritu, Amen.

Heriberto Ayala
Colaborador de ENCUENTRO