¿Cómo reconciliarse con Dios?

“Venid luego y estemos a cuenta; si tus pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos, y si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Isaías 1:18). De esta manera Dios convoca a todo ser humano a restablecer la relación entre ambos.

El razonamiento común de la gran mayoría de las personas que han vivido haciendo del pecado una práctica es que en esas condiciones no pueden osar acercarse a Dios. Pero lo que ignoran ellas  es que El no anda buscando en particular a personas de conducta o moral intachable o a aquellos que nunca han experimentado la frustración de vivir en medio de la podredumbre del pecado. Cuando algunas personas cuestionaban al Señor Jesucristo por que entraba a la casa de un hombre de mala fama y odiado por la gente de esa ciudad, él les contestó: “Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento”.

Dios busca precisamente a aquellas personas que andan muy alejadas de El. El Señor sabe que mientras el ser humano no restablezca su relación personal con El, no podrá encontrar la paz y la felicidad que anda buscando. Un filosofo llegó a esta sabia conclusión: “En el corazón del ser humano hay un vacío muy grande, que no puede ser llenado por nada ni por nadie, sino sólo por Dios”.

El ser humano fue creado por Dios para vivir en relación estrecha con El. Alejado de su Creador el ser humano jamás podrá vivir equilibradamente en paz y felicidad. Lo que toda persona necesita, cualquiera sea su condición actual, es reconocer que ha vivido alejado(a) de Dios, pecando y causando dolor al corazón de Dios, como cuando un padre ve que su hijo(a) anda totalmente descarriado. Pero a diferencia de los seres humanos, Dios siempre está dispuesto a perdonar y a recibir a ese hijo pecador. “Y al que a mí viene,  no le echo fuera”, dice el Señor Jesús.

Si bien la Biblia dice que “la paga del pecado es muerte”, también dice: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. La muerte del Señor Jesucristo es el medio que Dios proveyó para que el ser humano pueda obtener el perdón de Dios y así restablecer su relación con El.

Qué debemos hacer para restablecer esa relación con Dios? Una oración sincera y sencilla, como la siguiente: “Señor, reconozco que he vivido alejado(a) totalmente de Ti, ofendiéndote con mis actos. Estoy arrepentido(a) de lo que hice, y por eso te pido perdón. Acepto la muerte del Señor Jesucristo, y creo que su sangre derramada cubre ante Ti mis pecados. Ahora le acepto a El como mi Salvador personal. Abro la puerta de mi corazón  y le invito a que entre a mi vida y sea El quien la dirija de aquí en adelante. Amén”.

Si usted ha orado de esta manera, a partir de este momento empieza una nueva vida. La Biblia dice: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas”.

Hay tres cosas que usted ha obtenido al hacer esta decisión:

  • Todos sus pecados han sido perdonados. (Isaías 1;18-28)
  • Es un hijo(a) de Dios. (San Juan 1:12) “Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios’
  • Tiene vida eterna. “Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida esta en su Hijo” (1 Juan. 5:11).

También hay tres cosas que debe hacer de aquí en más:

  • Leer la Biblia diariamente. De esta manera conocerá más de Dios.
  • Ore diariamente. Orar es hablar con Dios, como un hijo habla con su padre.
  • Busque una iglesia donde pueda crecer espiritualmente y servir a Dios.

Finalmente, nos gustaría recibir un correo suyo para que nosotros también demos gracias a Dios por la decisión que acaba de hacer. Nuestro correo electrónico es: info@encuentro.ca

Dios le bendiga abundantemente.

Su amigo Ernesto Pinto

 

Advertisements

De la Fe a la Vision

(Tomado del Internet)

Hace unos 14 años, estaba revisando el registro de mis estudiantes universitarios para la sesión de apertura de mi clase sobre teología de la fe.  Ese fue el primer día que vi a Tommy.  Estaba peinando su largo cabello rubio, que colgaba 15 centímetros por debajo de sus hombros.  Sé que lo que está dentro de la cabeza y no sobre ella, es lo que cuenta; pero en ese tiempo yo no estaba preparado para Tommy, así que lo etiqueté como extraño, muy extraño.

Tommy resultó ser el ateo residente de mi curso. Constantemente objetaba o se burlaba de la posibilidad de un Dios que amaba incondicionalmente.  Vivimos en una paz relativa durante un semestre, aunque a veces él era un dolor de cabeza.  Al final del curso, cuando entregó su examen, me preguntó en un tono un poco cínico:

–   ¿Cree usted que encontraré a Dios alguna vez?

Me decidí por un poco de terapia de choque.

–    ¡No!, dije enfáticamente.

–   ¡Ah!, respondió.  Pensé que ese era el producto que estaba usted vendiendo.

Lo dejé dar cinco pasos hacia la puerta y luego lo llamé:

–    Tommy.  ¡No creo que lo encuentres nunca, pero estoy seguro de que Él te encontrará a ti!

Tommy simplemente se encogió de hombros y se fue.  Me sentí un poco desilusionado de que no hubiera captado mi hábil mensaje.  Después escuché que Tommy se había graduado y me sentí debidamente agradecido.  Luego me llegó un informe triste: Tommy tenía cáncer terminal.

Antes de que yo pudiera buscarlo, él vino a mí.  Cuando entró en mi oficina, su cuerpo estaba muy deteriorado y su largo cabello se había caído a causa de la quimioterapia.  Pero sus ojos eran brillantes y su voz firme, por primera vez en mucho tiempo.

–    Tommy, he pensado mucho en ti.  Supe que estás enfermo, le dije.

–    Sí, muy enfermo, profesor.  Tengo cáncer.  Es cuestión de semanas.

–  ¿Puedes hablar sobre ello?

–    Seguro, ¿qué le gustaría saber?

–   ¿Qué se siente tener 24 años y saber que estás muriendo?

–    ¡Bueno, podría ser peor!

–    ¿Como qué?

–    Bueno, como tener 50 años y no tener valores o ideales.  Como tener 50 años y pensar que beber, seducir mujeres y hacer dinero, son las cosas más importantes en la vida.

Realmente yo vine a verlo por algo que usted me dijo el último día de clase.  Yo le pregunté si usted pensaba que yo alguna vez encontraría a Dios y usted me dijo que no, lo cual me sorprendió.  Luego me dijo:  “Pero Él te encontrará a ti”.  Pensé mucho en eso, aunque mi búsqueda no fue para nada intensa entonces.  Pero cuando los doctores quitaron un bulto de mi ingle y me dijeron que era maligno, tomé muy en serio localizar a Dios.   Y cuando la malignidad se diseminó a mis órganos vitales, comencé realmente a golpear las puertas del cielo.  Pero nada sucedió.  Así que un día me desperté y, en lugar de lanzar más peticiones inútiles a un Dios que puede o no existir, simplemente me di por vencido.

No me importaba Dios ni la otra vida ni nada por el estilo.  Decidí entonces pasar el tiempo que me queda, haciendo algo más lucrativo.  Pensé en usted y en algo que había dicho en una de sus conferencias:  “La tristeza esencial es ir por la vida sin amar.  Pero sería igualmente triste dejar este mundo sin decirles a los que amas que los has amado”.

Decidí empezar con el más difícil de todos:  mi padre.  Él estaba leyendo el periódico, cuando me acerqué y le dije:

–    Papá, me gustaría hablar contigo.

–    Bien, habla, contestó.

–    Quiero decirte que esto es importante para mi, papá.
Bajó su periódico lentamente como unos 10 centímetros y me preguntó:

–    ¿De qué se trata?

–    Papá, te quiero.  Simplemente quería que lo supieras.

Tommy sonrió y dijo con evidente satisfacción, como si sintiera que una alegría cálida y secreta surgiera dentro de él y continuó:

–    El periódico cayó al piso.  Entonces, mi padre hizo dos cosas que no recordaba que hubiera hecho antes.  Lloró y me abrazó.  Hablamos toda la noche, aunque él tenía que trabajar al día siguiente.

Fue más fácil con mi mamá y mi hermanito.  También lloraron conmigo, nos abrazamos y compartimos cosas que habíamos guardado en secreto por muchos años.  Sólo sentí haber esperado tanto tiempo.  Aquí estaba yo, a la sombra de la muerte, y apenas comenzaba a sincerarme con las personas que estaban cerca de mí.

De pronto, un día Dios ya estaba allí.  No vino a mí cuando se lo supliqué.  Aparentemente, Dios hace las cosas a su manera y en su momento.  Lo importante es que usted tenía razón.  Él me encontró, aunque yo había dejado de buscarlo.

–    Tommy, creo que estás diciendo algo mucho más profundo de lo que piensas.  ¿Estás diciendo que la manera más segura de encontrar a Dios no es convertirlo en una propiedad privada, sino abriéndose al amor?  Tommy, ¿podrías hacerme un favor?  ¿Vendrías a mi clase de teología de la fe a decir a mis estudiantes lo que me acabas de contar?

Aunque programamos una fecha, no pudo lograrlo.  Por supuesto, su vida no terminó realmente con su muerte, sólo cambió.  Dio el gran paso de la fe a la visión.  Encontró una vida mucho más hermosa de lo que el ojo del hombre ha visto nunca, o la mente del hombre ha imaginado jamás.

Antes de que muriera, hablamos por última vez:

–    No voy a poder ir a su clase, me dijo.

–    Lo sé, Tommy.

–   ¿Se lo dirá usted a todos por mí?.  ¿Se lo dirá a todo el mundo por mí?

–    Lo haré, Tommy.  Se los diré.

Autor Desconocido.

 

De la violencia doméstica a la violencia religiosa

Por Edith Gomez

La violencia en México es un factor determinante de la deserción escolar e incluso una causa importante de muertes infantiles. Miles de niños, niñas y adolescentes de este país, crecen en un contexto de violencia cotidiana que deja secuelas profundas e incluso termina cada año con la vida de centenares de ellos. Gran parte de esta violencia, que incluye: violencia física, sexual, psicológica, discriminación y abandono permanece oculta y en ocasiones, es aprobada socialmente. Mi historia también se halla también dentro de estas estadísticas…

Mis padres, ambos mexicanos, nos criaron a mis hermanos y a mí en medio de un clima de violencia. Mi padre, un autoritario mientras que mi madre era sumisa y abnegada. Formamos parte de una extensa familia, con siete hijos, tengo cinco hermanas y un hermano.. Todos crecimos en medio de violencia verbal y física, carente de amor y comprensión a pesar de asistir a la iglesia crisitana. Fui tratada por mi padre como un varón, ya que las mujeres hacíamos labores de varones: sembrábamos milpa, elaborábamos ladrillos, cargábamos bicicletas, además de la construcción de nuestra propia casa. Mi padre tenía una empresa de bicicletas y sus hijos hacíamos el  inventario y toda clase de trabajos. Las hijas también hacíamos de todo, menos ejercer el rol de una mujer, pues éramos tratadas como unas más de sus trabajadores. Diariamente nos decía: “maldito el día que naciste”, “eres una perra”, “eres una prostituta”, “eres un parásito”. Nunca se celebró un cumpleaños en familia y en la mesa nadie hablaba y si en la calle coincidíamos nos ignoraba. Fue una niñez bastante difícil y dolorosa, Y la adolescencia fue del mismo modo….

Teníamos que vestir ropa que cubriera nuestros brazos y  piernas porque todos los días, nuestro papá nos pegaba por cualquier razón. Como mencioné ´anteriormente,  mis padres profesaban la religión cristiana, pero de Cristo no había ningún fruto. Llegó el día de ir a la Universidad y comencé  a estudiar la carrera de Psicología, porque dentro de mí había una gran necesidad de identidad, tenía muchos miedos ya que mi personalidad estaba muy dañada. En casa seguía sufriendo violencia y fue así como empecé a odiar el Evangelio, para mí era solamente un engaño. Sin embargo, mi padre para entonces ya era pastor pero la situación en casa era la misma: no había amor, sólo violencia. Así que comencé a salir los fines de semana para embriagarme con mis amigas de la universidad y empecé a fumar. Pero mientras más probaba los deleites del mundo, más me hundía, incluso llegué a pensar en el suicidio. Hasta que un día, Jesús de Nazaret tuvo misericordia de mí y me alcanzó; entonces empecé a caminar junto a Él. Al mismo tiempo conocí a un hombre maravilloso, quien más adelante sería mi esposo pero que no tenía  idea de lo mucho que yo había sufrido. Cuando nos conocimos supe que me amaría mucho y yo estaba realmente enamorada de él, me transmitía mucha paz y fue así que Dios me regalaba esa gracia inmerecida, ese regalo de amor. Nos casamos un año después de conocernos y me involucré en la iglesia donde el líder espiritual me había presentado a Jesucristo. Pero  sin darme cuenta caí en manos de este líder que me hacía daño psicológico, que se aprovechó de mi gran necesidad de amor y aceptación y con el tiempo fue alejándome de  mi matrimonio. Esta persona hablaba mal de mi esposo y según él lo hacía de parte de Dios, mi esposo sufría al vivir conmigo y se refugió en la política mientras que yo lo hacía en la religión y fue así como ambos nos distanciamos y nos abandonamos emocionalmente, y aunque vivíamos bajo un mismo techo y aún como compañeros de cuarto, el amor entre nosotros se esfumó. Mi líder espiritual  me decía  que si nos salíamos de la iglesia moriríamos, que la espada de Jehová nos mataría porque no estaba de acuerdo en el matrimonio que yo tenía y que me quería para  Él. Esto me mantuvo alejada de mi propia familia y de la familia de mi esposo, creyendo el engaño que ellos eran mis enemigos, que me odiaban y me tenían todos, incluyendo mi propio esposo como una prostituta, esas palabras dañaron tanto mi corazón que provocaba que me alejara cada día más de mi marido. Faltaría tiempo y palabras para expresar todo lo que he vivido durante esos 11 años que fui engañada, hasta el grado de lograr separarme destruyendo mi matrimonio y sin poder darme cuenta de la ceguera en que vivía.

Un día mi esposo se fue del hogar, ese día el mundo se me acabó, me sentí morir- Baje 10 kilos de peso, perdí el deseo de vivir e incluso pensé en el suicidio. Sin embargo seguía asistiendo a la iglesia, dando mi mejor esfuerzo pero no podía ordenar mi vida. Realmente era una situación de mucho estress, el líder espiritual me dijo que Dios estaba en mi asunto y que Él me había quitado a mi esposo, que no quería que yo siguiera con esa relación, porque no estaba interesado en restaurar mi matrimonio  porque más adelante, en un año aproximadamente, me casaría con un verdadero siervo de Dios; que me tranquilizara y que siguiera sirviendo. Sinceramente para mí era muy difícil. Mi esposo se había marchado de la iglesia, y seis meses después yo también lo hice con mis dos hijos. No soportaba estar ahí donde me habían hecho tanto daño, con el tiempo empecé a percibirlo de manera clara. Y aunque este pastor les prohibió al liderazgo de la iglesia buscarme o  llamarme por teléfono, hoy en día sé que fue lo mejor.

El Espíritu Santo empezó a enseñarme mi verdadera realidad, me mostró mi estado de pecado, de cómo durante estos años había dejado de escuchar su voz, y había prestado mis oídos a otra persona sin escucharlo a Él. La falta de su fruto en mí, de todo  el daño que le había hecho  a mi esposo,  a mi familia y a la familia de mi esposo. Empezó a confrontarme con mi rebeldía, y mi falta de conocimiento en Él, de su amor que tanto anhelaba, de la necesidad de rendirme por completo a Su Voluntad y a aquietarme.

En medio de la tormenta, puedo decir que al fin soy libre. Dios me concedió el privilegio de recibir consejería de un especialista internacional que Dios está usando poderosamente para bendecir  a muchos matrimonios. Hoy estoy empezando de nuevo con mis dos hijos y  deseo ser la madre de acuerdo a la Biblia, cumplir mis roles asignados por Dios con sabiduría y prudencia.

Doy gracias al Espíritu Santo, mi compañero fiel, confidente, consolador,  amigo, consejero que ha sido el testigo de todo lo que he vivido y está sanando mi adolorido corazón, su inmensa paciencia y amor me sostienen cada día permitiendo que me levanto para ser una mujer de Dios.

El Espíritu Santo es el único que puede ayudarnos en nuestra debilidad, y  sanar nuestras heridas, oro para que mi Señor sane las heridas de mi esposo, que es un hombre realmente maravilloso y extraordinario y así se restaure totalmente nuestro hogar.

El dinero

Muchas personas encuentran su seguridad en su trabajo y su dinero. Hoy les invitamos a explorar el valor que el dinero tiene.

¿Qué es lo que puede comprar el dinero?

Con dinero puedes comprar una cama, pero nunca podrás comprar el sueño.

Podrás comprar libros pero nunca un cerebro.

Con dinero también podrás comprar comida, pero no el apetito.

Podrás obtener adornos pero jamás comprarás la belleza.

El dinero te comprará una casa grande y lujosa, pero nunca podrás comprar un hogar lleno de amor.

Con el dinero puedes comprar medicina pero no la salud. Lujo pero no la cultura.

Con dinero tendrás diversiones pero no la felicidad.

Aun con tu dinero puedes comprar un crucifijo pero no un Salvador.

Podrás comprar una silla de iglesia pero no el cielo.

Pero con la fe puedes obtener lo que el dinero no puede comprar.

No amen el dinero, sino conténtense con lo que tienen. Porque Dios dijo: «Nunca te abandonaré ni te dejaré solo». Hebreo 13:5

Escuchemos la meditación del pastor Ernesto Pinto en su programa de radio ENCUENTRO titulado “El dinero”    http://www.encuentro.ca/images/File/826enc_-_El_Dinero.mp3

La buena suerte, las supersticiones y usted

Frecuentemente escuchamos frases como las siguientes: “No pases por debajo de una escalera porque tendrás  mala suerte”. “Si se te cruzó por delante un gato negro, es mejor que te bañes con ruda para recuperar la buena suerte”. “En martes 13 no te cases ni te embarques”.

Aun en casas de personas cultas o de estrato social elevado, he observado que detrás de la puerta principal de su residencia  tienen objetos que cuelgan como adornos pero en realidad son amuletos de brujería. Algunos están hechos a base de sábila, que en algunos países se la conoce como la planta de aloe vera, otros de ajos, también listones rojos, además de herraduras “trabajadas” para la buena suerte.

También existe el mito que si rompes un espejo, tendrás siete años de mala suerte ¿Por qué siete años? Una teoría dice que en la época romana, se pensaba que la vida se dividía en ciclos de siete años, por lo que organizaban su vida de ese modo. Esta creencia se mantuvo durante mucho tiempo. Como bien dicen, el espejo refleja no sólo nuestra imagen exterior, sino también nuestra alma, por eso al romper un espejo se pensaba que nuestra alma quedaba atrapada en los cristales rotos durante un ciclo de nuestra vida, es decir siete años, según los romanos.

Como estos abundan varias creencias más y muchas personas viven atrapadas en las garras de la ignorancia y la superstición. Aun cristianos, acostumbran compartir “cartas cadenas” en las redes sociales  para que nos les caiga las maldiciones mencionadas allí.

Seguramente, hayas escuchado ciento de veces expresiones como: ¡Qué buena suerte tiene esa persona! Probablemente también conoces a alguien en particular a quien “la suerte” le sonríe muy a menudo. Pues bien, ¿qué es la suerte?; ¿existe la buena suerte?; ¿Es de Dios?

Hoy en día, mientras caminamos por nuestras modernas ciudades, vemos anuncios de lugares donde se leen las manos y se venden amuletos para la buena suerte. Esto no es nada nuevo, por siglos la humanidad  ha recurrido a diversas prácticas, como por ejemplo: usar diferentes colores en su vestuario, para tener “buena suerte. Así que no nos sorprende observar que, en los medios masivos de comunicación, se ofrecen artículos diversos como pulseras, anillos, amuletos, perfumes y otros “servicios especializados” dedicados a la lectura de cartas, limpieza de casas, transmisiones de buenas vibras, las cuales incluyen la brujería blanca con el objetivo de ofrecerte “buena suerte”.;

Lo triste es que, algunos cristianos sin discernimiento o madurez espiritual  están siguiendo estas prácticas, especialmente en las redes sociales. He recibido algunas de estas “Cartas-cadenas” donde se exhorta a continuarlas para transmitir buena suerte, pero maldicen a quienes no las continúen, sentenciándolo con años de mala suerte. Además brindan algunos ejemplos contundentes como el caso de doña Fulana, que se volvió millonaria a los pocos días de comenzar a seguir la cadena, porque ganó el gran premio de la lotería, y el de don Perengano, que por no seguirla, se murió trágicamente en un accidente.

Realmente, ¿qué significa todo esto? ¡Mucho cuidado con estas prácticas que vienen directamente del infierno!

Así es mi querido lector, el enemigo de nuestras almas ha infiltrado la idea que la “buena suerte” se puede manejar de forma tal, que las personas utilizan este medio para obtenerla descuidando su dependencia de Dios.  Es por esta razón que Dios ordena a su pueblo no recurrir a  estas prácticas que mencioné anteriormente.

En el pasaje bíblico de Deuteronomio 18:10-11 dice: “No sea hallado en ti quien haga pasar su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego ni hechicero, ni encantador ni adivino, ni mago ni quien consulte a los muertos”.

Actualmente se lo llama: “Ciencias ocultas”. ¿Recuerdan ustedes el caso de Barjesús, el mago? Pueden leerlo en Hechos 13:6-10 y Deuteronomio 18:14: “Porque estas naciones que vas a heredar, a agoreros y a adivinos oyen; mas a ti no te ha permitido esto Jehová tu Dios.”

¿Por qué crees que a ti, que eres un/a hijo/a de Dios no te lo permite? Porque son prácticas que el mundo ha heredado del padre de toda mentira, Satanás.

En conclusión si dependes de la “buena suerte” NO dependes de Dios.

Aquellos que hemos abrazado la Salvación por Gracia en Cristo Jesús (Efesios 2:9), no existe “la buena suerte”. Lo que nosotros vivimos, si actuamos conforme a la Palabra de Dios, son incontables bendiciones que llenan nuestra vida y la de nuestra familia de gozo y gracia. Cuando estamos en peligro, no es la buena suerte la que nos libra de la muerte, sino más bien la mano poderosa de Dios que nos protege: “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende”, Salmo 34:7. Cuando obtenemos un buen trabajo o logramos algo importante en nuestra vida, es gracias al cuidado y las bendiciones de Dios para nosotros. Así que si alguien te amenaza con enviarte “mala suerte”, ora por esa persona y déjalo en manos de Dios: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes porque soy tu Dios, que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”- dice el Señor en Isaías 41:10.

Por favor, recuerda que tú y tu familia están protegidos por la Sangre del cordero que fue inmolado en aquella cruz. NO TEMAS, mejor celebra  lo que dice en Apocalipsis 5:12: “… decían a gran voz: –El Cordero que fue inmolado es digno de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la alabanza.”

Nunca olvides que: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.” Santiago 1:17.

Tu Amigo,
Ernesto Pinto

Les invito a escuchar un programa radial titulado: El Hijo de los Espíritus

http://www.encuentro.ca/media/Encuentro/Archivo%20de%20Programas/410enc%20-%20El%20hijo%20de%20los%20espiritus.mp3

 

 

El burro vanidoso

Enviado por Juan F. Monroy, Colaborador de Encuentro en El Salvador.

Un burro llegó a su casa muy contento, feliz y orgulloso. Su madre le preguntó ¿por qué tan contento hijo? Madre, cargué a un tal Jesucristo y cuando entramos a Jerusalén todos me decían VIVA, VIVA, SALVE…VIVA, VIVA… y me lanzaban flores y ponían palmas de alfombra.

Su madre le dijo: Vuelve a la ciudad, pero esta vez no cargues a nadie.

Al otro día, el burro fue a la ciudad y cuando regresó a su casa, iba llorando y muy triste. Madre, no puede ser, pasé desapercibido entre las personas, nadie se fijó en mí, me echaron de la ciudad. Su madre lo miró fijamente y le dijo: -“¡Hijo, tú sin Jesús eres solo un burro!”

MORALEJA: Sin DIOS no somos nada.

Tiempo de Reflexión:

Toma unos minutos y mira este video. Las heridas del abuso son cicatrices que te marcan, pero hay salida.

http://player.vimeo.com/video/201745607?autoplay=1&badge=0&byline=0&portrait=0&title=0&api=1&wmode=transparent&fullscreen=1

Los sueños que impactan nuestra vida

¿Que significan los sueños para ti?

Algunas veces soñamos despiertos, mientras que otras veces soñamos cuando dormimos.

Se dice que los sueños normalmente están relacionados con la realidad que sucede en nuestras vidas.

Algunos sueños nos traen alegría, como el que mi esposo suele contar en algunas de sus conferencias de matrimonios. Esta es la historia: una mujer soñó un día que se había ido a una tienda a comprar un collar de perlas que en los días anteriores había visto y le había gustado; en el sueño ella regresaba a la tienda a comprarse el collar y se lo ponía. Al despertarse, muy emocionada le cuenta el sueño a su esposo y le dice: “Mira mi amor, ¿recuerdas el collar que te dije que lo vi en la tienda y que me había gustado? ¡Bueno anoche soñé que me lo había comprado!”  ¿Cuál creen que fue la respuesta del hombre?: “¡Bueno se va a dormir de nuevo y sueña que devuelve ese collar!” ¿Qué les parece?

Hay sueños que nos preocupan y nos causan tristeza.  A veces quisiéramos tener a alguien que nos ayude a interpretar su significado.

A algunas personas Dios les ha dado la capacidad de poder interpretar los sueños.

En la escritura encontramos algunas historias de personas que han tenido sueños como el caso de Daniel. En Daniel 7:1 dice: En el primer año de Belsasar rey de Babilonia tuvo Daniel un sueño, y visiones de su cabeza mientras estaba en su lecho; luego escribió el sueño, y relató lo principal del asunto”.  Cuando leemos toda la historia en su contexto entendemos que este Siervo de Dios (Daniel) tenia la capacidad interpretar sus propios sueños.

También en el libro de Génesis capítulo 40, leemos sobre el sueño que tuvieron el copero y el panadero del rey Faraón de Egipto; sueños que los mantuvieron muy preocupados hasta que José vino a descifrarlos. Para el copero fue un sueño que le alegró su vida, ya que el rey le devolvió su puesto de trabajo (Génesis 40:9-13)

Entonces el jefe de los coperos contó su sueño a José, y le dijo: Yo soñaba que veía una vid delante de mí,

10 y en la vid tres sarmientos; y ella como que brotaba, y arrojaba su flor, viniendo a madurar sus racimos de uvas.

11 Y que la copa de Faraón estaba en mi mano, y tomaba yo las uvas y las exprimía en la copa de Faraón, y daba yo la copa en mano de Faraón.

12 Y le dijo José: Esta es su interpretación: los tres sarmientos son tres días.

13 Al cabo de tres días levantará Faraón tu cabeza, y te restituirá a tu puesto, y darás la copa a Faraón en su mano, como solías hacerlo cuando eras su copero.

Para el panadero no fue un sueño agradable, ya que perdió su vida (Génesis 40:16-20).

16 Viendo el jefe de los panaderos que había interpretado para bien, dijo a José: También yo soñé que veía tres canastillos blancos sobre mi cabeza.

17 En el canastillo más alto había de toda clase de manjares de pastelería para Faraón; y las aves las comían del canastillo de sobre mi cabeza.

18 Entonces respondió José, y dijo: Esta es su interpretación: Los tres canastillos tres días son.

19 Al cabo de tres días quitará Faraón tu cabeza de sobre ti, y te hará colgar en la horca, y las aves comerán tu carne de sobre ti.

20 Al tercer día, que era el día del cumpleaños de Faraón, el rey hizo banquete a todos sus sirvientes; y alzó la cabeza del jefe de los coperos, y la cabeza del jefe de los panaderos, entre sus servidores.

Más tarde, en el capítulo 41 vemos que el mismo Faraón tuvo un sueño: Génesis 41:1 “Dos años después, el rey de Egipto tuvo un sueño en el que se veía de pie, junto al río Nilo”.  Luego nos dice la escritura que fue un sueño que despertó al rey muy preocupado. Continúa leyendo el resto del capítulo ya que es una historia muy interesante.

Así como a Daniel y a José y otros personajes más que encontramos en la escritura que interpretaban sueños, quizás tu eres una de las personas a quien Dios ha dado esa capacidad de poder interpretar los sueños.

Algunos sueños pueden ser importantes, otros no significan nada. Si tu entiendes de que Dios está tratando de decirte algo a través de un sueño; entonces preste atención y ore para que Dios también te de su interpretación.

Recientemente tuve la oportunidad de entrevistar a una dama sobre un sueño que la despertó muy triste y llorando, ya que en el sueño había visto que su hijo había muerto y el mismo día en que ella tuvo ese sueño su hijo cometió suicidio.

(Si deseas escuchar su historia te invito a que escuches el programa de mujeres “Encuentro Familiar” en nuestra página en el internet www.encuentro.ca ya que en los próximos programas nuevos incluiremos su historia.

Quiero agradecerte por tomar el tiempo de leer esta reflexión.

Marina Pinto
Agosto 2017