Los descamisados

En la Navidad de 1950 la Argentina Evita Perón expresó lo siguiente y aquí cito: “Anoche como todos los años al promediar la Noche Buena, hablé a los descamisados en un mensaje radial, le dije, que para mí la Navidad les pertenece con derecho de propiedad exclusivo, la Noche Buena es de los pobres, de los humildes, de los descamisados desde que Cristo despreciado por los ricos, le cerraron todos las puertas y fue a nacer en un establo. ¿Y acaso los Ángeles no llamaron a los humildes pastores a que vinieron a celebrar la Navidad en Belén? Y únicamente a ellos les comunicaron la Buena Nueva que venía alegrar este mundo.”

La escritura sagrada, mi amigo, dice que Dios se humilló, que se hizo carne y habitó entre nosotros naciendo en un sencillo pesebre, dándonos ejemplo de humildad.

Ojala que esta Navidad la soberbia no tenga lugar en tu corazón, el rencor se aleje completamente. Si hay cuentas pendientes con tu hermano, con tu padre, contra aquel pariente que te ofendió, ve y extienda la mano. La humildad es el gran regalo de Dios en esta Navidad para ti. Acércate, extiende la mano de perdón y de reconciliación así como Dios en aquella primera Navidad envió a su hijo para que a través de Él, tú y yo pudiéramos  reconciliarnos.

Gracias a Dios por haber enviado a su único hijo Cristo Jesús a morir por mí y por ti en aquella cruz. Al celebrar esta Navidad recuerda que lo más importante es el amor, el perdón y la compasión. Espero que en esta Navidad tu corazón este lleno de Dios.

“Feliz Navidad y que el Año Nuevo sea lleno de abundantes bendiciones para cada uno de ustedes, nuestros lectores del blog!”

Ernesto y Marina Pinto

 

 

 

 

 

 

 

 

Los descamisados: http://www.encuentro.ca/media/La%20Verdadera%20Navidad/01%20Los%20Descamisados.mp3

El gran sueño de Dios:
http://www.encuentro.ca/media/La%20Verdadera%20Navidad/02%20El%20Gran%20Suenio%20de%20Dios.mp3

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JESÚS, el verdadero sentido de la Navidad

Siempre que hablamos de Navidad vienen a nuestra memoria innumerables sentimientos encontrados: la nostalgia de los seres queridos que ya no están con nosotros, el balance de fin de año con los proyectos o metas que se alcanzaron y los que no… La reflexión de lo rápido que se ha pasado el año y se va la vida…

Estas fechas tienen la particularidad de movilizar nuestro interior, nuestra espiritualidad…

Algunos utilizan el 24 de diciembre, conocido también como Nochebuena para hacer “pactos” y lograr ciertos “poderes” aparentemente buenos e inofensivos, tales como: “curar” empachos, ojeaduras, etc.

Pero los hijos de Dios honramos a la llegada de Quien nos ha dado la Vida en el amplio sentido que implica esta palabra.

“Yo he venido a dar VIDA y vida en abundancia”, nos dice Jesús. Él, Quien dejó todo privilegio para acercarse a nosotros y padecer por sí mismo la fragilidad de esta humanidad caída que necesitaba desesperadamente un SALVADOR.

Una humanidad que anda errante, confundida, desorientada… Sin importar el color de piel, posición económica o social y necesita  ser salvada del pecado y de la desolación que significa vivir separado de Dios: “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer.” Juan 15: 5 LBLA

Como lo dice su Palabra, Dios es bueno y no quiere que NADIE se pierda por eso acude a nuestra ayuda. Es un Dios cercano que ha padecido “en carne propia” la vulnerabilidad que significa esta frágil humanidad y las limitaciones con las que luchamos en nuestro andar cotidiano. Por eso nos ha mostrado cuál es la forma de vencer y es entregando todo nuestro ser para que sea hecha SU VOLUNTAD y no la nuestra.

¿Cuál será nuestra respuesta a tan glorioso llamado?

Mónica E. Rosas
(Colaboradora de ENCUENTRO)

TEXTO PARA REFLEXIONAR:

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Romanos 5: 8

Navidad, tiempo de alegria

Estimado consejero y amigo,

Saludos y gracias por vuestro esfuerzo en ayudar a las familias como la mía.

Mi inquietud es en relación a esta época navideña.  Todos sabemos que  debería ser de alegría, pero para mí se vuelve una época oscura y de mucha tensión.

Vivimos en los Estados Unidos y deseamos pasar las fiestas con nuestros seres queridos.  El problema es que mi esposo quiere pasar estas fechas con su familia y yo con la mía; la distancia entre las dos familias es considerable y no podemos ir de un lugar a otro.  Este dilema me predispone ya se que tendremos discusiones y pleitos alrededor del tema.

En alguna ocasión optamos por separarnos pasando la navidad él con sus padres y yo con los míos y en Año Nuevo nos reuníamos para pasarla juntos. Sin embargo no estoy segura de estar haciendo lo correcto, ya que también tenemos que decidir con quien se van los niños, como si estuviéramos divorciados. ¿Qué debo hacer?

Gracias y espero su respuesta.

La desesperada en Navidad

Respuesta:

Apreciada amiga, gracias por su consulta y tiene toda la razón para mucha gente este es una época de muchas tensiones: Algunos por la famosa tradición de regalar, provocada por el mercadeo y obsceno consumismo de nuestra sociedad, (y, la verdad que con lo regalamos nunca se queda bien con nadie), otros por el recuerdo de un pariente que ya no está con ellos y otros como ustedes por la ausencia de sus parientes. Paradójicamente esa confusión y vacío, que se crean muchos en esta temporada solo la puede llenar  aquel que es la RAZON DE LA CELEBRACION: CRISTO quien naciera sin mucha pompa en un humilde pesebre (San Mateo 2). Y El nos invita a vivir en armonía y amarnos unos a los otros.

En relación a su pregunta, mi recomendación sería que  re-evalúen lo que celebran en esta época. Si es a ese Cristo que nació en el pesebre y que también ha nacido en el corazón de nuestra familia, entonces es fácil, solo hay que abrir el dialogo y hacer un plan a largo plazo. El cual podría ser lo siguiente: Una navidad decidan pasarla en familia, ya que es importante que nuestros hijos aprendan y compartan tradiciones con su primera familia. Agregaría que es importante que nuestros hijos nos escuchen a nosotros contar la historia de la Navidad. Explicarles a ellos que la fecha cuando Cristo nació, nadie lo sabe y que eso (la fecha) no es lo que celebramos sino el hecho que un día Dios envió a su único Hijo a nacer en este confuso mundo (Gálatas 4:4) para traernos salvación. Que buena oportunidad para evangelizar a nuestros hijos.  (Juan 3:16)

El siguiente año podrían ir todos juntos a casa de los parientes del padre y el siguiente a los parientes de la madre. Y comprometerse a respetar el acuerdo que hagan.

Espero que estas ideas ayuden a cambiar esa Confusa NAVIDAD, en una verdadera FELIZ NAVIDAD donde Cristo es honrado en vuestra familia.

Para los que buscan el verdadero sentido de la Navidad: Jesus es la razón de la celebración.

Ernesto Pinto

Otro texto que tiene referencia  a la Navidad: Lucas 2: 1 – 20

Algunos programas radiales:

Celebra tu familia
http://www.encuentro.ca/media/La%20Verdadera%20Navidad/14%20Celebra%20tu%20Familia.mp3

El mejor regalo:
http://www.encuentro.ca/media/La%20Verdadera%20Navidad/11%20El%20Mejor%20Regalo.mp3

 

 

¿Cómo reconciliarse con Dios?

“Venid luego y estemos a cuenta; si tus pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos, y si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Isaías 1:18). De esta manera Dios convoca a todo ser humano a restablecer la relación entre ambos.

El razonamiento común de la gran mayoría de las personas que han vivido haciendo del pecado una práctica es que en esas condiciones no pueden osar acercarse a Dios. Pero lo que ignoran ellas  es que El no anda buscando en particular a personas de conducta o moral intachable o a aquellos que nunca han experimentado la frustración de vivir en medio de la podredumbre del pecado. Cuando algunas personas cuestionaban al Señor Jesucristo por que entraba a la casa de un hombre de mala fama y odiado por la gente de esa ciudad, él les contestó: “Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento”.

Dios busca precisamente a aquellas personas que andan muy alejadas de El. El Señor sabe que mientras el ser humano no restablezca su relación personal con El, no podrá encontrar la paz y la felicidad que anda buscando. Un filosofo llegó a esta sabia conclusión: “En el corazón del ser humano hay un vacío muy grande, que no puede ser llenado por nada ni por nadie, sino sólo por Dios”.

El ser humano fue creado por Dios para vivir en relación estrecha con El. Alejado de su Creador el ser humano jamás podrá vivir equilibradamente en paz y felicidad. Lo que toda persona necesita, cualquiera sea su condición actual, es reconocer que ha vivido alejado(a) de Dios, pecando y causando dolor al corazón de Dios, como cuando un padre ve que su hijo(a) anda totalmente descarriado. Pero a diferencia de los seres humanos, Dios siempre está dispuesto a perdonar y a recibir a ese hijo pecador. “Y al que a mí viene,  no le echo fuera”, dice el Señor Jesús.

Si bien la Biblia dice que “la paga del pecado es muerte”, también dice: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. La muerte del Señor Jesucristo es el medio que Dios proveyó para que el ser humano pueda obtener el perdón de Dios y así restablecer su relación con El.

Qué debemos hacer para restablecer esa relación con Dios? Una oración sincera y sencilla, como la siguiente: “Señor, reconozco que he vivido alejado(a) totalmente de Ti, ofendiéndote con mis actos. Estoy arrepentido(a) de lo que hice, y por eso te pido perdón. Acepto la muerte del Señor Jesucristo, y creo que su sangre derramada cubre ante Ti mis pecados. Ahora le acepto a El como mi Salvador personal. Abro la puerta de mi corazón  y le invito a que entre a mi vida y sea El quien la dirija de aquí en adelante. Amén”.

Si usted ha orado de esta manera, a partir de este momento empieza una nueva vida. La Biblia dice: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas”.

Hay tres cosas que usted ha obtenido al hacer esta decisión:

  • Todos sus pecados han sido perdonados. (Isaías 1;18-28)
  • Es un hijo(a) de Dios. (San Juan 1:12) “Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios’
  • Tiene vida eterna. “Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida esta en su Hijo” (1 Juan. 5:11).

También hay tres cosas que debe hacer de aquí en más:

  • Leer la Biblia diariamente. De esta manera conocerá más de Dios.
  • Ore diariamente. Orar es hablar con Dios, como un hijo habla con su padre.
  • Busque una iglesia donde pueda crecer espiritualmente y servir a Dios.

Finalmente, nos gustaría recibir un correo suyo para que nosotros también demos gracias a Dios por la decisión que acaba de hacer. Nuestro correo electrónico es: info@encuentro.ca

Dios le bendiga abundantemente.

Su amigo Ernesto Pinto

 

De la Fe a la Vision

(Tomado del Internet)

Hace unos 14 años, estaba revisando el registro de mis estudiantes universitarios para la sesión de apertura de mi clase sobre teología de la fe.  Ese fue el primer día que vi a Tommy.  Estaba peinando su largo cabello rubio, que colgaba 15 centímetros por debajo de sus hombros.  Sé que lo que está dentro de la cabeza y no sobre ella, es lo que cuenta; pero en ese tiempo yo no estaba preparado para Tommy, así que lo etiqueté como extraño, muy extraño.

Tommy resultó ser el ateo residente de mi curso. Constantemente objetaba o se burlaba de la posibilidad de un Dios que amaba incondicionalmente.  Vivimos en una paz relativa durante un semestre, aunque a veces él era un dolor de cabeza.  Al final del curso, cuando entregó su examen, me preguntó en un tono un poco cínico:

–   ¿Cree usted que encontraré a Dios alguna vez?

Me decidí por un poco de terapia de choque.

–    ¡No!, dije enfáticamente.

–   ¡Ah!, respondió.  Pensé que ese era el producto que estaba usted vendiendo.

Lo dejé dar cinco pasos hacia la puerta y luego lo llamé:

–    Tommy.  ¡No creo que lo encuentres nunca, pero estoy seguro de que Él te encontrará a ti!

Tommy simplemente se encogió de hombros y se fue.  Me sentí un poco desilusionado de que no hubiera captado mi hábil mensaje.  Después escuché que Tommy se había graduado y me sentí debidamente agradecido.  Luego me llegó un informe triste: Tommy tenía cáncer terminal.

Antes de que yo pudiera buscarlo, él vino a mí.  Cuando entró en mi oficina, su cuerpo estaba muy deteriorado y su largo cabello se había caído a causa de la quimioterapia.  Pero sus ojos eran brillantes y su voz firme, por primera vez en mucho tiempo.

–    Tommy, he pensado mucho en ti.  Supe que estás enfermo, le dije.

–    Sí, muy enfermo, profesor.  Tengo cáncer.  Es cuestión de semanas.

–  ¿Puedes hablar sobre ello?

–    Seguro, ¿qué le gustaría saber?

–   ¿Qué se siente tener 24 años y saber que estás muriendo?

–    ¡Bueno, podría ser peor!

–    ¿Como qué?

–    Bueno, como tener 50 años y no tener valores o ideales.  Como tener 50 años y pensar que beber, seducir mujeres y hacer dinero, son las cosas más importantes en la vida.

Realmente yo vine a verlo por algo que usted me dijo el último día de clase.  Yo le pregunté si usted pensaba que yo alguna vez encontraría a Dios y usted me dijo que no, lo cual me sorprendió.  Luego me dijo:  “Pero Él te encontrará a ti”.  Pensé mucho en eso, aunque mi búsqueda no fue para nada intensa entonces.  Pero cuando los doctores quitaron un bulto de mi ingle y me dijeron que era maligno, tomé muy en serio localizar a Dios.   Y cuando la malignidad se diseminó a mis órganos vitales, comencé realmente a golpear las puertas del cielo.  Pero nada sucedió.  Así que un día me desperté y, en lugar de lanzar más peticiones inútiles a un Dios que puede o no existir, simplemente me di por vencido.

No me importaba Dios ni la otra vida ni nada por el estilo.  Decidí entonces pasar el tiempo que me queda, haciendo algo más lucrativo.  Pensé en usted y en algo que había dicho en una de sus conferencias:  “La tristeza esencial es ir por la vida sin amar.  Pero sería igualmente triste dejar este mundo sin decirles a los que amas que los has amado”.

Decidí empezar con el más difícil de todos:  mi padre.  Él estaba leyendo el periódico, cuando me acerqué y le dije:

–    Papá, me gustaría hablar contigo.

–    Bien, habla, contestó.

–    Quiero decirte que esto es importante para mi, papá.
Bajó su periódico lentamente como unos 10 centímetros y me preguntó:

–    ¿De qué se trata?

–    Papá, te quiero.  Simplemente quería que lo supieras.

Tommy sonrió y dijo con evidente satisfacción, como si sintiera que una alegría cálida y secreta surgiera dentro de él y continuó:

–    El periódico cayó al piso.  Entonces, mi padre hizo dos cosas que no recordaba que hubiera hecho antes.  Lloró y me abrazó.  Hablamos toda la noche, aunque él tenía que trabajar al día siguiente.

Fue más fácil con mi mamá y mi hermanito.  También lloraron conmigo, nos abrazamos y compartimos cosas que habíamos guardado en secreto por muchos años.  Sólo sentí haber esperado tanto tiempo.  Aquí estaba yo, a la sombra de la muerte, y apenas comenzaba a sincerarme con las personas que estaban cerca de mí.

De pronto, un día Dios ya estaba allí.  No vino a mí cuando se lo supliqué.  Aparentemente, Dios hace las cosas a su manera y en su momento.  Lo importante es que usted tenía razón.  Él me encontró, aunque yo había dejado de buscarlo.

–    Tommy, creo que estás diciendo algo mucho más profundo de lo que piensas.  ¿Estás diciendo que la manera más segura de encontrar a Dios no es convertirlo en una propiedad privada, sino abriéndose al amor?  Tommy, ¿podrías hacerme un favor?  ¿Vendrías a mi clase de teología de la fe a decir a mis estudiantes lo que me acabas de contar?

Aunque programamos una fecha, no pudo lograrlo.  Por supuesto, su vida no terminó realmente con su muerte, sólo cambió.  Dio el gran paso de la fe a la visión.  Encontró una vida mucho más hermosa de lo que el ojo del hombre ha visto nunca, o la mente del hombre ha imaginado jamás.

Antes de que muriera, hablamos por última vez:

–    No voy a poder ir a su clase, me dijo.

–    Lo sé, Tommy.

–   ¿Se lo dirá usted a todos por mí?.  ¿Se lo dirá a todo el mundo por mí?

–    Lo haré, Tommy.  Se los diré.

Autor Desconocido.

 

De la violencia doméstica a la violencia religiosa

Por Edith Gomez

La violencia en México es un factor determinante de la deserción escolar e incluso una causa importante de muertes infantiles. Miles de niños, niñas y adolescentes de este país, crecen en un contexto de violencia cotidiana que deja secuelas profundas e incluso termina cada año con la vida de centenares de ellos. Gran parte de esta violencia, que incluye: violencia física, sexual, psicológica, discriminación y abandono permanece oculta y en ocasiones, es aprobada socialmente. Mi historia también se halla también dentro de estas estadísticas…

Mis padres, ambos mexicanos, nos criaron a mis hermanos y a mí en medio de un clima de violencia. Mi padre, un autoritario mientras que mi madre era sumisa y abnegada. Formamos parte de una extensa familia, con siete hijos, tengo cinco hermanas y un hermano.. Todos crecimos en medio de violencia verbal y física, carente de amor y comprensión a pesar de asistir a la iglesia crisitana. Fui tratada por mi padre como un varón, ya que las mujeres hacíamos labores de varones: sembrábamos milpa, elaborábamos ladrillos, cargábamos bicicletas, además de la construcción de nuestra propia casa. Mi padre tenía una empresa de bicicletas y sus hijos hacíamos el  inventario y toda clase de trabajos. Las hijas también hacíamos de todo, menos ejercer el rol de una mujer, pues éramos tratadas como unas más de sus trabajadores. Diariamente nos decía: “maldito el día que naciste”, “eres una perra”, “eres una prostituta”, “eres un parásito”. Nunca se celebró un cumpleaños en familia y en la mesa nadie hablaba y si en la calle coincidíamos nos ignoraba. Fue una niñez bastante difícil y dolorosa, Y la adolescencia fue del mismo modo….

Teníamos que vestir ropa que cubriera nuestros brazos y  piernas porque todos los días, nuestro papá nos pegaba por cualquier razón. Como mencioné ´anteriormente,  mis padres profesaban la religión cristiana, pero de Cristo no había ningún fruto. Llegó el día de ir a la Universidad y comencé  a estudiar la carrera de Psicología, porque dentro de mí había una gran necesidad de identidad, tenía muchos miedos ya que mi personalidad estaba muy dañada. En casa seguía sufriendo violencia y fue así como empecé a odiar el Evangelio, para mí era solamente un engaño. Sin embargo, mi padre para entonces ya era pastor pero la situación en casa era la misma: no había amor, sólo violencia. Así que comencé a salir los fines de semana para embriagarme con mis amigas de la universidad y empecé a fumar. Pero mientras más probaba los deleites del mundo, más me hundía, incluso llegué a pensar en el suicidio. Hasta que un día, Jesús de Nazaret tuvo misericordia de mí y me alcanzó; entonces empecé a caminar junto a Él. Al mismo tiempo conocí a un hombre maravilloso, quien más adelante sería mi esposo pero que no tenía  idea de lo mucho que yo había sufrido. Cuando nos conocimos supe que me amaría mucho y yo estaba realmente enamorada de él, me transmitía mucha paz y fue así que Dios me regalaba esa gracia inmerecida, ese regalo de amor. Nos casamos un año después de conocernos y me involucré en la iglesia donde el líder espiritual me había presentado a Jesucristo. Pero  sin darme cuenta caí en manos de este líder que me hacía daño psicológico, que se aprovechó de mi gran necesidad de amor y aceptación y con el tiempo fue alejándome de  mi matrimonio. Esta persona hablaba mal de mi esposo y según él lo hacía de parte de Dios, mi esposo sufría al vivir conmigo y se refugió en la política mientras que yo lo hacía en la religión y fue así como ambos nos distanciamos y nos abandonamos emocionalmente, y aunque vivíamos bajo un mismo techo y aún como compañeros de cuarto, el amor entre nosotros se esfumó. Mi líder espiritual  me decía  que si nos salíamos de la iglesia moriríamos, que la espada de Jehová nos mataría porque no estaba de acuerdo en el matrimonio que yo tenía y que me quería para  Él. Esto me mantuvo alejada de mi propia familia y de la familia de mi esposo, creyendo el engaño que ellos eran mis enemigos, que me odiaban y me tenían todos, incluyendo mi propio esposo como una prostituta, esas palabras dañaron tanto mi corazón que provocaba que me alejara cada día más de mi marido. Faltaría tiempo y palabras para expresar todo lo que he vivido durante esos 11 años que fui engañada, hasta el grado de lograr separarme destruyendo mi matrimonio y sin poder darme cuenta de la ceguera en que vivía.

Un día mi esposo se fue del hogar, ese día el mundo se me acabó, me sentí morir- Baje 10 kilos de peso, perdí el deseo de vivir e incluso pensé en el suicidio. Sin embargo seguía asistiendo a la iglesia, dando mi mejor esfuerzo pero no podía ordenar mi vida. Realmente era una situación de mucho estress, el líder espiritual me dijo que Dios estaba en mi asunto y que Él me había quitado a mi esposo, que no quería que yo siguiera con esa relación, porque no estaba interesado en restaurar mi matrimonio  porque más adelante, en un año aproximadamente, me casaría con un verdadero siervo de Dios; que me tranquilizara y que siguiera sirviendo. Sinceramente para mí era muy difícil. Mi esposo se había marchado de la iglesia, y seis meses después yo también lo hice con mis dos hijos. No soportaba estar ahí donde me habían hecho tanto daño, con el tiempo empecé a percibirlo de manera clara. Y aunque este pastor les prohibió al liderazgo de la iglesia buscarme o  llamarme por teléfono, hoy en día sé que fue lo mejor.

El Espíritu Santo empezó a enseñarme mi verdadera realidad, me mostró mi estado de pecado, de cómo durante estos años había dejado de escuchar su voz, y había prestado mis oídos a otra persona sin escucharlo a Él. La falta de su fruto en mí, de todo  el daño que le había hecho  a mi esposo,  a mi familia y a la familia de mi esposo. Empezó a confrontarme con mi rebeldía, y mi falta de conocimiento en Él, de su amor que tanto anhelaba, de la necesidad de rendirme por completo a Su Voluntad y a aquietarme.

En medio de la tormenta, puedo decir que al fin soy libre. Dios me concedió el privilegio de recibir consejería de un especialista internacional que Dios está usando poderosamente para bendecir  a muchos matrimonios. Hoy estoy empezando de nuevo con mis dos hijos y  deseo ser la madre de acuerdo a la Biblia, cumplir mis roles asignados por Dios con sabiduría y prudencia.

Doy gracias al Espíritu Santo, mi compañero fiel, confidente, consolador,  amigo, consejero que ha sido el testigo de todo lo que he vivido y está sanando mi adolorido corazón, su inmensa paciencia y amor me sostienen cada día permitiendo que me levanto para ser una mujer de Dios.

El Espíritu Santo es el único que puede ayudarnos en nuestra debilidad, y  sanar nuestras heridas, oro para que mi Señor sane las heridas de mi esposo, que es un hombre realmente maravilloso y extraordinario y así se restaure totalmente nuestro hogar.

El dinero

Muchas personas encuentran su seguridad en su trabajo y su dinero. Hoy les invitamos a explorar el valor que el dinero tiene.

¿Qué es lo que puede comprar el dinero?

Con dinero puedes comprar una cama, pero nunca podrás comprar el sueño.

Podrás comprar libros pero nunca un cerebro.

Con dinero también podrás comprar comida, pero no el apetito.

Podrás obtener adornos pero jamás comprarás la belleza.

El dinero te comprará una casa grande y lujosa, pero nunca podrás comprar un hogar lleno de amor.

Con el dinero puedes comprar medicina pero no la salud. Lujo pero no la cultura.

Con dinero tendrás diversiones pero no la felicidad.

Aun con tu dinero puedes comprar un crucifijo pero no un Salvador.

Podrás comprar una silla de iglesia pero no el cielo.

Pero con la fe puedes obtener lo que el dinero no puede comprar.

No amen el dinero, sino conténtense con lo que tienen. Porque Dios dijo: «Nunca te abandonaré ni te dejaré solo». Hebreo 13:5

Escuchemos la meditación del pastor Ernesto Pinto en su programa de radio ENCUENTRO titulado “El dinero”    http://www.encuentro.ca/images/File/826enc_-_El_Dinero.mp3