Ver los milagros

Querida amiga (o)

¿Eres tú de las personas que necesitas ver los milagros físicamente para creer en Dios?

Albert Einstein, el conocido genio científico nos dice que hay dos formas de vivir tu vida.

Una es pensar que nada es un milagro. La otra es pensar que todo es un milagro.

¿Cuál de estas dos personas eres tú?

Muchas personas necesitan ver los milagros realizarse ante sus ojos para creer, y aunque los estén viendo todavía dudan si son milagros, y es por la falta de fe.

Nos dice la escritura en el libro de Hebreos 11:1 “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.”

Tienes tu esa certeza o esa convicción de lo que estas pidiendo lo recibirás, aunque no lo veas en el momento?

Aquí te comparto una historia para que reflexiones al leerla; ha sido tomada del internet.

Aquí les dejo la historia:

Tres personas iban caminando por una vereda de un bosque: un sabio con fama de hacer milagros, un poderoso terrateniente del lugar y, un poco atrás de ellos y escuchando la conversación, iba un joven estudiante alumno del sabio.

El Poderoso: “Me han dicho en el pueblo que eres una persona muy poderosa, inclusive puedes hacer milagros”.

Sabio: “Soy una persona vieja y cansada… ¿cómo crees que yo podría hacer milagros?”.

Poderoso: “Pero me han dicho que sanas a los enfermos, haces ver a los ciegos y vuelves cuerdos a los locos….. esos milagros sólo los puede hacer alguien muy poderoso”.

Sabio: “¿Te referías a eso? tú lo has dicho, esos milagros sólo los puede hacer alguien muy poderoso… no un viejo como yo; esos milagros los hace Dios, yo sólo pido se conceda un favor para el enfermo, o para el ciego, todo el que tenga la fe suficiente en Dios puede hacer lo mismo”.

Poderoso: “Yo quiero tener la misma fe para poder realizar los milagros que tú haces….. muéstrame un milagro para poder creer en tu Dios”.

Sabio: “Esta mañana ¿volvió a salir el sol?”

Poderoso: “¡¡Sí, claro que sí!!”

Sabio: “Pues ahí tienes un milagro…. el milagro de la luz”.

Poderoso: “No, yo quiero ver un verdadero milagro, oculta el sol, saca agua de una piedra…. mira hay un conejo herido junto a la vereda, tócalo y sana sus heridas”.

Sabio: “¿Quieres un verdadero milagro?, ¿no es verdad que tu esposa acaba de dar a luz hace algunos días?”

Poderoso: “Sí!!, fue varón y es mi primogénito”.

Sabio: “Ahí tienes el segundo milagro…. el milagro de la vida”.

Poderoso: “Sabio, tú no me entiendes, quiero ver un verdadero milagro…”

Sabio: “¿Acaso no estamos en época de cosecha?, ¿no hay trigo y sorgo donde hace unos meses sólo había tierra?”

Poderoso: “Sí, igual que todos los años”.

Sabio: “Pues ahí tienes el tercer milagro….”

Poderoso: “Creo que no me he explicado, lo que yo quiero….” (el sabio lo interrumpe)

Sabio: “Te has explicado bien, yo ya hice todo lo que podía hacer por ti…. si lo que encontraste no es lo que buscabas, lamento desilusionarte, yo he hecho todo lo que podía hacer”.

Dicho esto, el poderoso terrateniente se retiró muy desilusionado por no haber encontrado lo que buscaba. El sabio y su alumno se quedaron parados en la vereda; cuando el poderoso terrateniente iba muy lejos como para ver lo que hacían el sabio y su alumno, el sabio se dirigió a la orilla de la vereda, tomó al conejo, sopló sobre él y sus heridas quedaron curadas; el joven estaba algo desconcertado.

Joven: “Maestro: te he visto hacer milagros como éste casi todos los días, ¿por qué te negaste a mostrarle uno al caballero?, ¿por qué lo haces ahora que no puede verlo?”

Sabio: “Lo que él buscaba no era un milagro, era un espectáculo. Le mostré tres milagros y no pudo verlos…. para ser rey primero hay que ser príncipe, para ser maestro primero hay que ser alumno… no puedes pedir grandes milagros si no has aprendido a valorar los pequeños milagros que se te muestran día a día. El día que aprendas a reconocer a Dios en todas las pequeñas cosas que ocurren en tu vida, ese día comprenderás que no necesitas más milagros que los que Dios te da todos los días sin que tú se los hayas pedido”.
Autor Desconocido.

Espero te haya gustado. Recuerda que así como el sabio, nosotros solo podemos pedirle a Dios con Fe y creer en favor de un enfermo, o para nosotros mismos; pero los milagros solo los hace Dios.

Toma un tiempo y escucha esta linda canción;

Si estas esperando un milagro en tu vida te invito a que escuches a Roberto Orellana que nos dice “Aunque pase mucho tiempo, solo en ti esperare.

¡No te desanimes sigue pidiendo, creyendo y esperando tu milagro con Fe!

¡Te deseo un bendecido día!

Marina Pinto

http://www.encuentro.ca/media/Encuentro%20Familiar/EF101%20-%20Pedi%20un%20milagro.mp3

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