El Pastor y El asalariado

“Vosotros dispersasteis mis ovejas y las esparcisteis, y no las habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová” (Jer 23:1,2).”

He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro. Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo LLEVARÁ los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará SUAVEMENTE a las recién paridas” (Is 40:10,11).

David, el gran pastor de Israel dijo: “Tu suavidad me ha engrandecido” (Sal 18:35).

La suavidad y la mansedumbre no son debilidad.

La suavidad es la capacidad para identificarse y simpatizar con los que son débiles, con los necesitados, a fin de animarlos, levantarlos, ayudarlos a fortalecerse.

Se dijo de nuestro Señor Jesús: “No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare…” (Is 42:3). ¿Por qué?

Era un pastor apacible. Si veía a alguna oveja herida, la sanaba y trataba con ternura. Si veía a alguien que luchaba para hacer que un ministerio funcionara, se le acercaba y abanicaba el pábilo que humeaba (que tipifica el esfuerzo sincero) hasta que empezaba a arder brillante y claramente en verdad y pureza. Jesús obra con nuestros débiles esfuerzos en el ministerio para llevarlos a la plena madurez.
Hay muchos hombres sinceros que luchan para dar expresión a sus dones. Son como un pábilo que humea. Los dirigentes no deberían extinguirlos, mas abanicarlos hasta que se conviertan en llamas ardientes. Eso es lo que significa dirección dulce o amable. Esa es la clase de pastor que apacentará al rebaño.

El buen líder sabe que las ovejas le pertenecen a Dios.

Un buen dirigente reconoce el derecho de Dios sobre las ovejas.

Un mal dirigente reclama el rebaño para sí mismo

“Pueblo suyo somos y ovejas de SU prado” (Sal 100:3). Dice, además: “El Señor es MI pastor…” (Sal 23:1).

Ezequiel 34
“Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová, el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿Acaso los pastores no apacientan a los rebaños? Os alimentáis con la leche de las ovejas, os vestís con su lana y degolláis a la engordada, pero no las apacentáis. No fortalecisteis a las débiles ni curasteis a la enferma; no vendasteis la perniquebrada ni volvisteis al redil a la descarriada ni buscasteis a la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia. Andan errantes por falta de pastor y son presa de todas las fieras del campo. ¡Se han dispersado! Han andado perdidas mis ovejas por todos los montes y en todo collado alto. Por toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas y no hubo quien las buscara ni quien preguntara por ellas”.

Ernesto Pinto

Algunos de nuestros nuevos programas radiales:

http://www.encuentro.ca/media/Encuentro/Archivo%20de%20Programas/1442enc%20-%20Al%20fin%20libre%20de%20las%20drogas.mp3

http://www.encuentro.ca/media/Encuentro/Archivo%20de%20Programas/1440enc%20-%20El%20nino%20trabajador.mp3

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