El agradecimiento atrae la bendición

Hace algunas semanas, mi esposa y yo servimos en un retiro de Parejas Pastorales en Guatemala y el setenta por ciento de los asistentes eran de nuestros pueblos indígenas, entre los cuales se encontraban cinco etnias representadas.

Me impactó la actitud de agradecimiento de estos hermanos y hermanas que sirven en las aldeas más remotas y empobrecidas  de ese bendito país.

El coordinador del evento, con lágrimas en sus ojos me dijo: “Mi esposa y yo fuimos restaurados en uno de estos retiros y es por eso que con agradecimiento servimos a nuestros hermanos.”  Otro me trajo un regalo y al entregármelo comento: “No tenemos mucho, pero mi esposa y yo quisimos traerle este humilde presente, tómelo como muestra de nuestro agradecimiento por su Ministerio a nuestras familias.”

En un momento al quedarme solo medité profundamente, sobre el tema del agradecimiento y una de las preguntas que dio vuelta en mi cabeza fue: ¿por qué le doy yo gracias a Dios?

Lo primero que vino a mi mente fue mi querida esposa Marina, y me di cuenta que muchas veces tomo por sentado, sus cuidados y dulzura para conmigo y nuestros hijos.

Aprovecho para decir Gracias Marina, por estos treinta y cinco años que has compartido conmigo. Tu dedicación y esfuerzo a la familia es insuperable y me has dado la fortaleza para viajar por el mundo y seguir proclamando la Salvación de Aquel que nos llamó al ministerio.

Otro motivo es agradecer a Dios porque Él me ama tal como soy. Gracias Dios, por haberme salvado y llamado a ser colaborador en Tu Obra en el Mundo. Mi Dios estoy anhelando ese día en que te veré cara a cara…

Gracias a Dios  por mis hijos David y Daniel, hijos ejemplares y amantes de Dios.

Gracias a David y Rachelle por habernos hecho abuelos, aunque estamos muy jóvenes para tremenda responsabilidad.

Y por supuesto gracias Dios por esa Madre que me has dado, que tuvo la capacidad de ser padre y madre y enseñarme valores, enviarme a la escuela y guiarme a tu salvación.

Por supuesto hay mucha gente por la que puedo dar Gracias a Dios, simplemente la actitud de mis hermanos indígenas me recordaron que la virtud de la gratitud es un elemento que atrae la bendición de estar contentos, sin compararnos con otros. La gratitud nos acerca a Dios y lima asperezas con nuestros congéneres.

El apóstol Pablo nos lo propone de esta manera:

“Estén siempre alegres. Nunca dejen de orar. Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús” (1a Tesalonicenses 5:16-24 Nueva Traducción Viviente NTV).

Estar agradecido, alegre y contento, es una actitud que nosotros decidimos. EL AGRADECIMIENTO, te abrirá muchas puertas, te endulzara el carácter, te hará sentir sensaciones que están escondidas. Tendrás nuevas fuerzas y sobre todo te acercará al Cielo.

Las cosas más bellas del mundo no se ven ni se tocan, solamente se entienden con  el lenguaje del corazón.

No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí……… La paz les dejo, Mi paz les doy; no se la doy a ustedes como el mundo la da. No se turbe su corazón ni tenga miedo.” Jesús de Nazaret.

Bendiciones de lo Alto.

Ernesto Pinto

 

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