La palabra oportuna

Hoy, martes 17 de enero, llegué temprano a la Clínica y me arrodillé a orar para que Dios nos hablara a través de su Palabra en el devocional matutino.

Me llevó al pasaje bíblico de Mateo 11:28-30: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.”

Mientras la compartíamos en el devocional había una paciente que afirmaba con un Amén todo lo que decía, precisamente era la única del grupo que lo hacía con mucho entusiasmo y energía; ello me satisfizo porque me aseguraba que aquella Palabra venía de parte de nuestro Dios.

Lo interesante del  caso  es que cuando esta mujer entró a la consulta volvimos a tocar el tema y con mucho fervor lo repetía. Estábamos muy motivados para continuar pero teníamos que iniciar la consulta sobre su salud a lo que ella me dijo:

-Doctor, tengo un dolor en la parte baja del estómago y quiero ver qué me está sucediendo.

Después de varias preguntas procedí a realizar el examen clínico, cuando palpé en el abdomen noté que tenía una masa dolorosa bajo el borde de una de las costillas del lado derecho. Vino a mi mente que tenía grande el hígado y realicé mis conclusiones dentro de mí, pero realmente tenía que continuar con la revisación. Cuando le expuse su problema me dijo:

-No es nada doctor, usted y yo sabemos en Quién descansar no ponga esa cara”.

No sé cómo me habrá visto pero para serles sincero me preocupé mucho y quise confirmar esto enviándole a realizar un ultrasonido de abdomen.

Fue así que, después de unas cuatro horas, regresó con el resultado del examen y cuando lo leí resultó que confirmaron mis sospechas.  El diagnóstico era Cirrosis hepática. Le expuse la situación, sinceramente me sentía triste y decepcionado por su problema, pero ella me dijo:

-No se preocupe doctor usted ya sabe Quién lleva nuestras cargas, así que todo está bien.

¡Mi paciente llevaba buen entusiasmo a pesar de su enfermedad!

Muchas veces creemos que cuando hablamos del Señor pareciera ser que nadie nos escucha pero hoy me di cuenta que una palabra oportuna puede hacer la GRAN diferencia……

Así pues aprendamos a depositar TODO en el Señor si queremos ser bendecidos cada día.

Dios les bendiga

Pastor y Dr. Josué Hernández

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